Siete croquetas del mundo

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Siete croquetas del mundo 

Las primeras croquetas de la historia posiblemente nacieron a causa de ese azar que provoca las cosas más brillantes de nuestra historia: el pan, la cerveza, el vino… la croqueta.

Cuentan que el ingenioso bocado se le ocurrió, ¡cómo no!, al cocinero de Luis XIV quien decidió meter en una bola de patata un relleno, rebozarla en harina y freírla. Así a priori me pregunto ¿qué hubiera sido de la gastronomía mundial sin la incorporación de la patata a nuestros recetarios?

Aunque quizá mucho más primitivo sería pensar que la primera croqueta de la historia surgió del simple hecho de envolver un alimento en un poco de arroz tal y como hacen los japoneses, los indios o los chinos… ¿quién sabe?

Sin entrar en más divagación, si este tema nos interesa lo mejor es hacerse con el maravilloso estudio que hizo en su día nuestra colega Laura Conde y que inmortalizó en su libro La Felicidad de una croqueta.

Lo cierto es que podríamos dar la vuelta al mundo buscando las mejores y más particulares croquetas del mundo.

El viaje a las siete croquetas del mundo

1- Arancini . Dícese de una bola de arroz rellena de queso Pecorrino o Parmesano y huevo, bañada en azafrán y frita en aceite de oliva. El nombre le viene dado por el color anaranjado que posee por causa del uso del azafrán. Dicho invento parece ser que nació en la localidad de Mesina (Catania. Sicilia) . Aquí os dejamos un capítulo de Camilleri donde nos desvela la auténtica receta del Arancini que tanto le gusta al comisario Montalbano.

 

2- Crocchette di patate. Otro de los grandes bocados del street food italiano. En esta ocasión, parece que el invento viene de la zona de Nápoles o de Sicilia y Apulia. ¿Quién sabe? Lo que sí es verdad es que no hay puesto callejero que no te ofrezca estas bolitas fritas de patata rebozadas en huevo y pan rallado.

 

3- Falafel. Cualquier menú de mediodía en zonas de Oriente Medio suelen servir unas bolas alargadas de garbanzos o habas que fríen y ponen en mesa habitualmente acompañadas de una salsa de yogurt o con un humus.

 

4- Takoyaki. Hay que viajar a Osaka, para mí la verdadera capital gastronómica de Japón, para descubrir esas bolitas de pulpo que cocinando en las planchas perforadas con huecos semiesféricos y que sirven generalmente con katsuobushi (atún fermentado), algas y mayonesa japonesa (mucho más cítrica y sutil que la que conocemos en nuestro país). Es un manjar que poco a poco se está convirtiendo en la nueva tendencia de los bocados callejeros del mundo.

 

 

5- Causa limeña. Perú es el paraíso de la patata. En uno de los viajes al país, en concreto a esa Lima gastronómica fascinante, visitamos el mayor banco de papas del mundo. Más de 1000 tipos de patatas se estudian, cultivan y se protegen como el mayo tesoro del país ¡con razón! . Lo cierto es que la papa es el corazón del recetario peruano y la causita limeña uno de esos bocados que a mí me producen más ternura. De origen precolombino, no es más que una bolita de papa amarilla, suave y esponjosa, siempre acompañada de un punzante ají y con un agradable toque cítrico.

 

6- Bombeta o las bolas de carne picantes. En el barrio de la Barceloneta (Barcelona. España) años 80 existía(y sigue existiendo) un restaurante que se llamaba precisamente así, La Bombeta, y que elabora unas ríquisimas bolas de patata rellenas de carne y con salsa tipo brava. ¡Qué recuerdos de niñez! Era típico salir de la playa y con los pies llenos de arena, la sal del mar en el cuerpo y el pelo anudado por el viento, y aliviar el hambre que produce el sol con una de esas bomberas a pie de calle. Un riquísimo invento. Algo parecido también he probado en el País Vasco, son las famosas bolas de carne que se pueden encontrar en los bares de la zona vieja de la ciudad.

 

7- Coxinhas. La primera vez que oí este nombre fue por una película brasileña llamada Estômago (que si no habéis visto tenéis que hacerlo ya). Aquí descubrir esas bolas cónicas elaboradas con pechuga de pollo deshebrada y envueltas en masa, se empanan y se fríen. No hay chiringuito brasileño que se precie que no ofrezca este bocado. Después, descubrí que en Portugal también es frecuente encontrarte a la hora del aperitivo unas coxinhas para aliviar la hambruna.

 

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