Pepe Solla, un chef alimentado por el Atlántico, el respeto y la curiosidad

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Algunos moluscos y mariscos parecen trepar por el brazo de Pepe Solla en forma de tatuajes que se ocultan mientras el chef del restaurante Casa Solla, en San Salvador de Poio, Pontevedra, con una Estrella Michelin termina de ponerse la chaquetilla antes de ofrecer un curso de cocina en A punto. Pero antes de cerrar los últimos botones, nos muestra orgulloso el costado, cuando le preguntamos por el significado de ese número 55 que también lleva tatuado. Lo hizo cuando su restaurante cumplió esa edad, hace ahora dos años.

Hemos hablado con este chef que, a pesar de haber convulsionado el panorama culinario gallego se muestra humilde y se presenta como un mero eslabón entre sus productores y el comensal.

Alimentado por el Atlántico, el respeto y la curiosidad, Solla nos habla de su amor por Galicia y su despensa, de su evolución, su incursión en el mundo del vino y sus metas o, mejor dicho, sus ‘no metas’.

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